Sinopsis
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Japón, 1929. Chiyo, una niña de nueve años, es vendida por sus padres para trabajar en la casa de Geishas de Nitta Okiya. Su hermana mayor Satsu no es aceptada y es enviada a un prostíbulo. En la casa Chiyo conoce a Pumpkin, otra niña que va a ser instruida para ser geisha, así como a las famosas geishas Hatsumomo y su rival Mameha. Los comienzos de Chiyo son duros, pero un encuentro con el que será el amor de su vida, el Presidente, hará que desde ese momento sólo desee convertirse en una famosa geisha para estar más cerca de él.
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Críticas
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"Una adaptación a la gran pantalla bella y con tacto. (...) Desde el punto de vista cinematográfico, este es un trabajo que los viejos magnates de Hollywood hubieran estado orgullosos de presentar"
Todd McCarthy: Variety
"Todas las dudas sobre tres actrices chinas hablando inglés con acento japonés desaparecen ante el rostro de sus profundamente sentidas interpretaciones y el mundo que Marshall conjura con mágica finura. (...) Puntuación: ★★★ (sobre 4)."
Peter Travers: Rolling Stone
"Memorias de una geisha entrega lo solicitado, con elegancia y oficio. Las actrices crean geishas como se imaginan que debieron ser, que es probablemente más sabio que mostrarlas tal como eran. (...) Puntuación: ★★½ (sobre 4)"
Roger Ebert: Chicago Sun-Times
"Es como una suntuosa pieza de seda: deslumbrante, pero definitivamente endeble (...) Ojalá fuera como un kimono: ricamente tejida, con muchas capas y más sustanciosa (...) Puntuación: ★★½ (sobre 4)"
Claudia Puig: USA Today
"Memorias de una geisha es todo lo que esperabas de ella: bella, cautivadora, con gusto, japonesa. Es sólo que no es muy sensual."
Stephen Hunter: The Washington Post
"Una consumada obra de artesanía de estudio (...) En el papel protagonista, Zhang es convincente e hipnóticamente bella"
Todd McCarthy: Variety
"Abarcando dos décadas y una importante guerra, despliega toda la pompa y la grandeza de una épica, pero sin gran alcance"
Carina Chocano: Los Angeles Times
"Un retrato suntuoso y absorbente de un peculiar mundo perdido"
Stella Papamichael: BBC
"Hiere el corazón y el cerebro con su demoledora monotonía, sus diálogos inertes e infrahumanos y el calculado intento de Marshall de vendernos otro cuento de hadas hollywoodiense de prostitución"
Zadie Smith: Telegraph
"Es como una geisha: algo exquisitamente refinado en la superficie, detrás del cual late un corazón ordinario"
Ty Burr: Boston Globe
"Bella (...) Pero es demasiado laboriosa y la historia, demasiado sobrecargada y tópica para incitar pasión en el espectador"
Mick LaSalle: SFgate
"Tiene mucho que ver y escuchar, pero su magia reside en la manera humana en la que toca tu corazón. El efecto acumulativo es el de ser noqueado por el ala de una mariposa"
Rex Reed: The New York Observer
"Se aguanta bien no por su profundidad (...) sino porque las muy melodramáticas situaciones que la trama ordena son tan viejas como el cine (...) una bellísima colección de cromos, sabiamente musicados y bien interpretados"
M. Torreiro: Diario El País
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Premios
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2005: 3 Oscars: Mejor fotografía, vestuario, dirección artística. 6 nominaciones
2005: Globos de Oro: Mejor banda sonora original. 2 nominaciones
2005: 3 Premios BAFTA: Mejor música, fotografía y vestuario. 6 nominaciones
2005: National Board of Review: Mejor actriz de reparto (Gong Li)
2005: Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a Mejor actriz (Zhang Ziyi)
2005: Critics' Choice Awards: Mejor compositor (Williams). 3 nominaciones
2005: Sindicato de Actores (SAG): Nominada a Mejor actriz (Zhang Ziyi)
2005: Asociación de Críticos de Chicago: Nominada a Mejor banda sonora
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Curiosidades
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Antes que Rob Marshall, estuvieron a punto de dirigir la película Steven Spielberg, Brett Rarner, Spike Jonze, Kimberly Peirce y la española Isabel Coixet.
A pesar que la película se rodó en inglés, su protagonista Zhang Ziyi no hablaba apenas la lengua de Shakespeare antes del rodaje y tuvo que aprenderlo a marchas forzadas, dedicando una media de 5 horas diarias durante varios meses encerrada en la habitación del hotel.
La experiencia como bailarinas que tenían Zhang Ziyi y Michelle Yeong le fue muy útil a John de Luca (coreógrafo) para preparar mejores coreografías para sus escenas de baile.
Rob Marshall trasladó a las protagonistas a Los Angeles con seis semanas de antelación para que realizaran un cursillo de preparación, consistente en una serie de clases y ensayos intensivos con un equipo de expertos que los ayudaron a sumergirse en el mundo de las geishas.
Liza Dalby, asesora técnica y principal asesora de Arthur Golden en la creación de su novela, instruyó al equipo en los detalles del comportamiento de las geishas. Dalby, además de ser escritora y antropóloga, es la única mujer occidental que ha vivido y trabajado como geisha en Japón.
Los kimonos de muchos de los figurantes se alquilaron, eran de la Yuya Collection de Kioto, especializada en las eras Taisho (1912-1926) y Showa (1926-1990).
Mainoumi y Dewaarashi, que interpretan a los principales luchadores de sumo, son dos grandes figuras de este deporte en Japón. El árbitro de esa escena también es una celebridad del sumo en Japón, una leyenda entre los seguidores de este deporte al que se conoce con el ceremonial título de Kimura Shonosuke.
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Frases épicas
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Yo no bromeo con las tres cosas más importantes de la vida: el sumo, los negocios y la guerra. Si dominas una, dominarás las demás (Koji Yakusho).
- Presidente: Mírala... una chica tan guapa sin nada de lo que avergonzarse y sin embargo, te da miedo mirarme. Alguien ha debido ser muy cruel contigo... o tal vez, la vida te ha sido cruel. - Chiyo: No sé, señor. - Presidente: Ninguno de nosotros encuentra en este mundo todo el cariño que deberíamos. Hace un momento pasé por un por un puesto en el que vendían helados cubiertos de sirope, nunca los probé hasta que fui mayor, pero seguro que me habrían encantado de niño. Toma esta moneda y cómprate uno. Toma también mi pañuelo, para limpiarte la cara después.
Rogué a los dioses que me permitieran llegar a ser geisha. Soportaría el aprendizaje, sufriría cualquier dificultad, con tal de tener la posibilidad de volver a atraer la atención de un hombre como el presidente (Chiyo).
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