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"No deja ni un ojo seco en la platea, pero no es una cursilería irritante. (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)"
Kim Newman: Empire
"El principal problema de la película es que su historia humana carece de drama: Hachi es la atracción central"
Alissa Simon: Variety
"Incluso el más macho de los espectadores necesitan tener una buena llorera de vez en cuando
Chris Nashawaty: Entertainment Weekly
"Amena y casi conmovedora (...) se evita el exceso y todos los personajes se ganan la simpatía del espectador. (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)"
Francisco Marinero: Diario El Mundo
"La historia es enternecedora (...) Lo único a reseñar es el proceso de americanización en el que se ha incurrido (...) Gere hace aquí su personaje en piloto automático. (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)"
Antonio Weinrichter: Diario ABC
"A un paso de la sensiblería, convencional pero, al tiempo, conmovedora por cuanto la historia que narra es real"
Julio Valdeón: Diario El Mundo
"Emotividad cruel, en síntesis, todo aquel que sienta que la fidelidad no es un viaje de ida, la disfrutará hasta las lágrimas."
Pablo O. Scholz: Diario Clarín
"No faltan excesos de azúcar y una narración por momentos desordenada, pero también abundan los momentos de genuina emoción."
Marcelo Stiletano: Diario La Nación
La historia real: el verdadero Hachiko nació en Japón, en 1923. Cuando su maestro, el Dr. Eisaburo Ueno, profesor de la Universidad de Tokio, murió en mayo de 1925, Hachiko regresó a la estación de trenes de Shibuya al día siguiente, y al siguiente... así durante los siguientes 9 años, siempre esperando que su amo regresara. Hachiko murió en marzo de 1934. Hoy en día, una estatua de bronce de Hachiko se encuentra en su lugar de espera, fuera de la estación de ferrocarril Shibuya, en Tokio.
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